Atrás quedan las acertadas predicciones de los modelos meteorológicos sobre el tiempo previsto de la semana santa con precipitaciones al inicio de esta y tiempo estable e incluso caluroso durante gran parte de lo días.
Para el recuerdo, el discurrir acelerado de procesiones bajo la lluvia que decidieron jugar con las altas probabilidades ofrecidas. Se piden predicciones varias semanas antes y sin embargo la devoción y las ganas se impusieron a la prudencia y cordura. Tras la polémica suscitada, que cada palo aguante su vela.
Si el calor ha sido el protagonista en la recta final de la semana santa, lo más relevante de la próxima, serán los descensos previstos al comienzo de esta, más notables hacia el martes, que traen consigo marcadas anomalías negativas en la temperaturas máximas, es decir pasaremos de tener bastante mas calor de lo habitual a justo lo contrario en pocos días.
El viernes la borrasca que podía observarse en el anterior mapa de niveles medios al sur de Groenlandia se acerca hacia el noroeste de la península, trayendo consigo precipitaciones. Mientras la amplificación de la dorsal atlántica va a terminar cerrando un anticiclón en Islandia que supone un patrón de bloqueo (BL+) en el atlántico. Esta configuración atmosférica que supone el paso de borrascas más al sur de lo habitual podría condicionar un tiempo inestable a partir del fin de semana, aunque es evidente que esta situación atmosférica hubiera sido deseable unos meses antes.




